En Boca está todo muy claro. Se toman determinaciones para reacomodar el futuro del club y en esta etapa es necesario mover piezas. Y el futuro de Emanuel Reynoso es un movimiento que se entiende necesario. Encaja a la perfección porque el jugador tiene ofrecimiento formal de Minnesota United, de la MLS, y a la entidad de la Ribera la oferta le resulta interesante. El volante cordobés fue una apuesta del pasado que, a dos años y medio de su llegada, consideran que no ha dado los frutos proyectados de la mano de tres entrenadores. Además, con el agregado de que en la consideración más reciente de Miguel Ángel Russo no tuvo otro sitio que el banco de los suplentes. Entonces, Bebelo significa la moneda de cambio ideal para esta gestión para fortalecerse en un mercado de pases comprometido por la pandemia, tanto en entradas como en salidas.

Aunque los números también involucran a Talleres, de Córdoba, que tiene una porción pequeña de la ficha (20%), la transferencia está prácticamente acordada y el contrato que el jugador percibirá en Estados Unidos estaría avanzado. Serán un poco más de 5.000.000 de dólares por la totalidad del pase. En el xeneize apretaron el acelerador una vez que tuvieron la propuesta en la mano y la operación encontró el rumbo rápido. Es que creen que ya es hora de recuperar en dinero al menos algo de lo tanto que se entregó en 2018 para que “el Rey”, como lo apodan, se pusiera la camiseta azul y oro: el pago de US$ 1.500.000, la cancelación de una deuda que los cordobeses tenían por el traspaso de Sebastián Palacios, la cesión del juvenil Alexis Messidoro, la entrega del pase de Andrés Cubas y diferentes porcentajes de las fichas de Tomás Pochettino, Juan Cruz Komar y Alejandro Maciel, otro de la cantera.

La realidad es que aquella operación, desde el Consejo de Fútbol, se mira con cierto recelo, ya que en la intimidad la entienden demasiado importante y en especial porque entraron demasiados chicos del club para poder acordar la llegada de Reynoso.

Pareciera ser el simple desprendimiento de un futbolista que nunca estuvo a la altura de las expectativas que creó a partir de su gran rendimiento en la Talleres. Sin embargo, de alguna manera, también implica la ratificación del cambio de aires. Porque aquel negocio para incorporarlo fue encarado por Daniel Angelici. Y si bien le dieron a Bebelo la posibilidad de permanecer en la institución durante el primer semestre de 2020, cuando el actual gobierno ya se había impuesto en las elecciones, debido al agrado futbolístico que generaba en Russo y en Juan Román Riquelme, no terminó de convencerlos: el técnico le dio la titularidad en los amistosos de preparación jugando con libertad por delante de Campuzano. No obstante, el sprint final de la Superliga lo vio desde un costado.

Fue elogiado por muchos. Las palabras que más recordará probablemente sean las que le dedicó el campeón del mundo y ex compañero Daniele De Rossi: “No sé en qué puesto juega, pero es un fenómeno”. Probablemente, algo similar habrán sentido Guillermo Barros Schelotto, Gustavo Alfaro y el propio Russo, el trío de técnicos que pasaron por la Ribera desde que el jugador, de 24 años, fue contratado. Todos intentaron activar su mejor versión en diferentes posiciones: además de la búsqueda ya contada del actual entrenador, el Mellizo lo puso de volante interno y Alfaro intentó encontrarle la vuelta como volante por la izquierda. Con ninguno se ganó un lugar.

¿Qué hará Boca con el dinero que ingrese? Según se pudo saber, desde el equipo de trabajo que lidera Román, hay una prioridad: comprar a Guillermo Fernández, el primero por el que apostaron en enero y que sí se adaptó a esa función que requería Russo en el mediocampo para su estilo ultra ofensivo. Pol arribó a préstamo por un año desde Cruz Azul, de México, pero en su presentación el presidente Jorge Amor Ameal ya había dejado en claro que, sin verlo en acción, ya tenían proyectado adquirir su pase, algo que buscarán hacer efectivo con la salida de Reynoso.

Por otro lado, la cifra que percibirán permite un respiro para pensar en otras adquisiciones. La ida del paraguayo Junior Alonso dejó un casillero vacío entre los cuatro centrales de jerarquía que quieren tener en el plantel, por eso en el Consejo se piensa en incorporar en ese puesto para acompañar a Carlos Izquierdoz, Lisandro López y el peruano Carlos Zambrano. Si bien por el momento no lo consideran una necesidad urgente ni harán locuras económicas por el contexto en el que se vive, en la carpeta van adjuntando nombres de zagueros.

El que más interesa es el de William Tesillo, el zurdo colombiano que es pieza clave en León, de México, y fue parte del plantel cafetero que el año pasado disputó la Copa América en Brasil: los futbolistas de selección seducen tanto a Russo como a Riquelme y sus laderos. ¿La mala? La cláusula de rescisión por el central, de 30 años, rondaría los seis millones de dólares, un monto difícil de abonar. Habrá que esperar…

A lo largo de esta semana podría hacerse oficial la venta de Emanuel Reynoso, la apuesta que no logró afianzarse y se transformó en la llave para que Boca encuentre comodidad económica y vaya detrás del armado del plantel.

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