Boca una vez más se quedó en la puerta, quizás quedará en el debe el funcionamiento, pero otra vez, y con un entrenador distinto es un fracaso rotundo. No por el resultado, sino por las formas de cómo llegar a un resultado.

¿Porqué es un fracaso? Primero por que nunca en casi 9 meses de trabajo se supo a que jugaba Boca. El equipo se destacó mucho más por empuje que por momentos de buen fútbol. Prescindió de la elaboración, algo fundamental en el juego.


En la serie con River, principalmente Alfaro se traicionó a si mismo. ¿Por qué? Partió el equipo de manera muy rápida, y fue superado de manera clara por un rival que es mejor.

Las capacidades y virtudes de un entrenador deben servir para potenciar futbolistas. El único aspecto positivo de su gestión es haber hecho debutar a Weigandt y Capaldo, después todos los jugadores sufrieron una involución.

 

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