Boca venía maquillando su rendimiento con resultados y está derrota fue un balde de agua fría para saber que de ésta forma de jugar es más fácil perder, que ganar.

Hoy la suerte esa que lo llevó a Boca a estar en ésta etapa faltó y además el árbitro ayudó a que el encuentro sea desparejo.

Algunos desaciertos del esquema táctico de Gustavo Alfaro:

La salida tempranera de Villa, el jugador más desequilibrante del partido y que además había tenido las chances más claras o intentó ayudar al nueve. El colombiano jamás termina un encuentro y no creo que sea por lo físico, sinceramente no se puede entender el motivo.

La salida de Buffarini también fue un error, ya que, el que debía salir era Carlos Izquierdoz. Jugador que ni siquiera tendría que haber ido desde movida por su bajo nivel futbolístico. Junior Alonso ha demostrado que está por encima del central pero Gustavo no lo entendió.

Optar por Benedetto y no por Abila cuando el “Pipa” viene de partidos flojos y con una racha negativa abajo del arco. Wanchope ha dado el presente en varios partidos de la Superliga y Copa Superliga. El doble nueve debería haber ingresado mínimo 10 minutos antes.

Por último, el partido requería de volantes que abrieran y cerraran en diagonales; por lo tanto, Pavón y Villa tendrían que haber tenido unos minutos juntos para morder por dentro a este Tigre que sufría por ese lado.

Boca no jugó mal, pero todo aquello que estuvo de su lado fechas anteriores, hoy no estuvo. Tigre por su seguidilla de encuentros es un justo campeón pero esta final no la jugó como se juegan las finales. A Pitana le quedó grande este partido, a Boca también.

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of