Boca fue un electrocardiograma: empezó bien, no dejó demostrar el fútbol de alto voltaje de Velez y reprimió el juego colectivo del “fortín”. Esto tan solo duró un tiempo, ya que, en el complemento Boca no perdió por pura y exclusivamente suerte y su infalible arquero.

El xeneize inició con un 5-2-1-2 que en la previa parecía una muerte, pero sorprendió. Inhibió a los de Heinze, llegó al área rival y Andrada ni siquiera tuvo que mosquearse.

La reacción de Velez fue inmediata, se fue al descanso, Heinze entendió que debía hacer y ¡lo hizo!. Vapuleó de principio a fin a la idea de Gustavo Alfaro que funcionó solo al principio.

No es novedad que los de Liniers juegan bien. Lo que sí es novedad es que Boca no puede mantener una constancia: algunas veces salva la individualidad, otras lo colectivo, y algunas -como la de hoy- la suerte.

Las claves del pasaje a semifinal de Copa Superliga:

-La clave fundamental de este equipo: el arquero. Cuando tu portero es figura en todos los encuentros es porque algo venís haciendo mal. Y si, pero acá está Andrada, el arquero más gana-partidos del fútbol argentino. Sacó todo, anticipó siempre, estuvo más atento que propios defensores, ordenó desde atrás y le evitó el gol en todo momento a los pibes de Velez. Esteban consiguió ser el arma fundamental de este equipo que conduce Alfaro, depender del dueño de los tres palos está mal, pero menos mal que Boca depende del ex Lanús.

-Los movimientos raquíticos de Sebastian Villa han sido los más dañosos para este Velez, la clave era morderlos por dentro y el colombiano lo hizo de una manera fenomenal. Ha sabido gestar hasta el área pero finalizó mal. Esta ineficacia se debe también a los pocos ayudantes que tenia arriba (ningún número 9). Cuando está en modo “revulsivo” es muy difícil superar al joven. Villa fue de los puntos altos de este partido y no mereció ser reemplazado, es más, Alfaro debió meter a Pavon junto con él para seguir mordiendo por dentro que era donde más le dolía a Velez.

-Por último, la clave que de a poco viene siendo una rutina es Lisandro López. El defensor no sólo se entrega al máximo, se compromete y lucha, sino que también, su segunda zona de confort es él área rival: siempre está del otro lado intentando dañar y para un central eso es fundamental.

Velez jugó mejor los 180, pero no le alcanzó. Este Boca puede ser criticado por todo pero por valentía y carácter no. El xeneize sin asombrar se mete en la semifinal de Copa Superliga y es el único equipo denominado grande que está en esta instancia. A Boca le falta mucho desde el juego pero sus números son asombrantes.

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of