Gustavo Alfaro consiguió su primer título con Boca y charló con Diario Ole sobre todo.

Por ejemplo, explicó cómo se afrontan los partidos definitorios que se aproximan:
Se los acabo de decir a los muchachos: “Los felicito y les agradezco porque lo que queríamos, que era amanecer el viernes con una estrella más, con un título más cada uno, lo hemos conseguido. Pero ustedes me enseñaron que Boca es obligación de ganar. Así que, muchachos, ahora hay que mentalizarse en ganarle a Godoy Cruz y seguir adelante en la Copa Superliga. Se terminaron los festejos y a pensar en Godoy Cruz, y después a cerrar la fase con Paranaense”. Y si tenemos la suerte de pasar a Godoy Cruz, hay que agarrar al ganador de Vélez-Lanús y jugar domingo y miércoles. Es muy fuerte lo que viene por delante”.

Sobre lo importante que es esta Supercopa, el ex Huracan contó:
Cuando llegué acá y hablé con Nico Burdisso, le dije que la organización de mi planificación en Boca iba detrás de tres ejes. El primer eje era la recuperación anímica de un plantel que había quedado golpeado. El segundo era darle una forma a ese plantel. Y el tercer eje era lograr la identidad que Boca que todavía no tiene y que va a aparecer en tanto y en cuanto supere este tipo de instancias con solidez y seguridad. El partido con Central era bisagra, no sólo por el hecho de volver a jugar otra final y ganarla, sino para empezar a forjar una identidad”.

El entrenador opinó sobre la identidad que Boca necesitaba y expresó: “La identidad de Boca, la impronta de Boca. Boca siempre se caracterizó por una determinada naturaleza, por ese estirpe de equipo fuerte, de equipo duro, que no resigna nunca y que contiene talento. Porque los mejores equipos desde la época del Toto Lorenzo y de Bianchi siempre se sostenían en estructuras sólidas con talentos que marcaban la diferencia. Yo quiero recuperar los valores históricos que marcaron a Boca”.

En un posible cruce contra River, el DT dijo: “Esa circunstancia siempre va a existir, subyace bajo la superficie de cada uno, a todos nos sucedió. A mí me pasó en la carrera de Ingeniería, cuando rendí Química Inorgánica II y me bocharon. Fui a rendir de nuevo y esperaba que no me bocharan. Pero ahí decís: “Si yo estudié y voy a responder bien”.

El técnico actual de Boca, fue consultado por el descenso de River a lo que respondió: “Sí, se los dije a los jugadores. Peor, lo de River fue mucho peor, porque se fue al descenso. Y volver desde el descenso hacia donde lo construyó… A mi entender, como analista de fútbol, no existen los pisos y los techos. Un equipo deja de caer cuando asume que está mal. Ahí estás preparado para avanzar. Nosotros empezamos a construir desde ese lugar. Eso es lo que River pudo hacer para reconstruir esta realidad. Obviamente, pasando por distintos procesos de entrenadores hasta desembocar en Gallardo. Y Boca, sin haber sufrido esas cosas, estas tres finales lo hicieron caer en su espíritu competitivo y en su vocación ganadora. Se los dije desde el primer día: “Hasta que no nos saquemos toda la pus que dejaron la finales perdidas no nos vamos a curar en salud”. Lo empezamos a hacer después de jugar contra Wilstermann en Bolivia, antes de San Lorenzo. Empezamos a encausarnos a esta realidad”.

Por último Gustavo dejó muy en claro cuál es su meta principal: “Es la máxima. Ganar la Copa Libertadores. Hoy es una ilusión. Les decía a los muchachos, cuando en el vestuario antes de la final les mostraba festejos y goles de ellos: “Algún día ser campeones fue un sueño y ustedes lo hicieron realidad”. Entonces, el tema es poner los sueños en acción y cómo trasladamos nuestros sueños o ilusiones en acción. Hoy la Liberadores es una ilusión y se podrá hacer sustentable si nos clasificamos a octavos. Después, ir superando etapas y hacer que eso que aparece distante y borroso se vuelva más nítido. Contamos con la ventaja de que este equipo ya sabe lo que es el camino”, concluyó Alfaro.

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