Boca juniors jugó los octavos de final de la Copa Superliga ante Godoy Cruz y el resultado fue favorable, pero desde el juego dejó varias dudas.

Hoy Boca no fue individualidad o colectivismo, fue simplemente suerte.
El resultado 2-1 fue un maquillaje ante el mal rostro que tuvo el xeneize.

Algunas de las claves de este triunfo:

-Una de las claves fue la libertad de Campuzano en el medio campo, jugando libre para ayudar a los mediocampistas y delanteros. A Jorman lo único que lo complicó fue su opción de primer pase que era Agustin Almendra, el joven estuvo lejos de ser la vía de escape del número cinco.

-Otra clave fue la inclusión de tantos juveniles le dio a Boca un aire jovial. Desde Capaldo, Weigandt y hasta Obando (que fue el mejor). El único que no estuvo a la altura fue Almendra, que volvió a no aportar desde el juego ni tampoco desde la marca. El “chelo” tuvo una movilidad muy buena y exigente como lo requiere un lateral. Nicolas no fue un punto alto, pero la función de alternativa y desde lo colectivo pudo suplirlo. Por último, Agustin Obando que con tan solo 19 años condujo al Boca de Alfaro. Se perfiló siempre bien y logró con criterio tener una buena visión como el pase milimetrico que le metió a Pavon, para el primer gol.

-La clave del triunfo también se debió a la figura regular de Esteban Andrada. El arquero volvió a decir presente ante un Godoy Cruz que en el segundo tiempo dominó y pasó a ser protagonista en todos los espacios de la cancha. Fundamental el portero, como casi siempre.

Boca no tuvo un primer tiempo descollante pero si mejor que el segundo. El xeneize en el complemento pasó a ser un espectador del ataque incesante del “tomba”. Hoy el conjunto de Alfaro no fue juego colectivo ni tampoco poderío individual, hoy simplemente fue suerte.

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