Boca tuvo uno de los peores partidos de la era Gustavo Alfaro. Hoy no podemos separar primer tiempo de segundo, ya que, ambos tiempos fueron malos.

Algunas de las claves de esta victoria de Boca ante Estudiantes de Río Cuarto.

Hoy más que claves fueron nombres que terminaron convirtiéndose en determinantes a la hora de conseguir el triunfo. El poderío individual volvió, una vez más, a tapar el pésimo andamiaje colectivo que sufre el xeneize.

-Mauro Zarate en su puesto natural, en su zona de confort es el jugador con más categoría que tiene Boca. En el 1vs1 termina siendo impasable y pocos en la argentina tienen esa categoría. El ex Velez asistió en el primer gol y convirtió el segundo de la noche. Su amague en la raya del área grande, es de los recursos que más debería aprovechar Gustavo Alfaro.

-Otra de las claves fue apostar por Ramón Abila que viene en un mejor nivel que Dario Benedetto, pero que así y todo no es el mismo que el del 2018. Sufre desatención, quedando en offside varias veces. Pero entre tantas de esas, una siempre le queda y el gol se le hace fácil, porque tiene el arco dibujado en la frente. Bien la titularidad de Wanchope y no la del Pipa.

-Por último, la participación y minutos de Agustin Obando, que a veces por sólo ser juvenil no tiene las chances que merece. El joven de 19 años, se proyectó en varias ocasiones de una forma excelente, se asoció con sus compañeros y tiene buena visión. Un partido aceptable y que aprovechó de buena manera para conseguir el roce que se necesita para estar en primera división.

Boca sigue en deuda, no puede conectar más de 5 pases seguidos y eso es peligroso. Hoy fue Rio Cuarto, pero en los próximos meses se vendrán los rivales duros y fuertes de la Copa Libertadores. ¿El xeneize está para pelear grandes cosas? Por ahora, es una incógnita.

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