Es una constante decir que el primer tiempo de Boca fue malo, pero que el segundo mejoró desde las individualidades y desde lo colectivo.

Gustavo Alfaro no planteó bien la primera parte pero luego, el complemento fue remediado y así terminó: 4-0.

Algunas de las claves del triunfo.

-La inclusión de Reynoso en el once titular que a pesar de no estar en su zona de confort, supo buscarse su lugar en la cancha para conseguir espacios y así ayudar a su alrededor. Bebelo es el conductor de este Boca y cada vez que puede jugar, debe jugar. Porque desde la precisión, conducción y entendimiento de juego convierte a Boca en un equipo más resolutivo.

-Otra de las claves fue el ingreso de Mauro Zarate. Este debía jugar desde el arranque, pero sin embargo solo jugó 15 minutos y en ese tiempo convirtió en dos ocasiones. El ex velez tiene retroceso, presión, pelota parada y un 1vs1 impasable. Debía ser titular, pero su corta participación alcanzó y sobró para que el xeneize se quede en su casa con un abultado resultado.

-Otra de las claves fue el ingreso de Pavon, que con Zarate en cancha y con la salida de Tévez, se le descomprimió el trabajo a Bebelo y pudo manejarse más libremente en el frente de ataque, ya que tenia a dos vías de escape que lo ayudaban en el retroceso y en la cooperación de la recuperación. Su libertad por el medio hizo convertir a un Boca en total dominador del cotejo.

-Por último, no fue una clave pero si para destacar, la labor de Julio Buffarini. Este mismo había hecho un partido malo con Paranaense y hoy se reivindicó desde la entrega. Pero a esa entrega le agregó, juego, asistencia y proyección. Por lejos, fue la figura del partido.

Hoy las individualidades ayudaron, pero lo colectivo mejoró y mucho. De a poco, Boca va convirtiéndose en ese equipo temible en Copa Libertadores y más cuando juega en su casa.

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of