Boca todavía es un equipo en formación. Nadie duda de eso. Alfaro es el primero en reconocerlo y trabaja a contrarreloj para enmendar baches futbolísticos y emocionales que todavía perduran de una herida reciente. Se puede decir, haciendo un balance prematuro, que todavía este equipo esta en deuda, que además no enamora y que no brilla, pero que en el corto plazo no tiene como principal objetivo ninguna de esas dos opciones mencionadas; mas bien se apunta a construir una estructura sólida que tenga el orden futblístico y la estabilidad emocional como premisa. En ese camino va el xeneize, que algún signo postivo dejó entrever frente a Wilstermann y volvió dar un paso firme vs San Lorenzo.

Si hacemos un radiografía de los últimos partidos y recorremos línea por linea, hay que marcar que hoy el DT encontró en Andrada un arquero que con sus intervenciones corrió al arco de Boca del centro de lo cuestionamientos que venía teniendo hace un tiempo, y como si fuera poco, además de cumplir, se destaca y aparece para marcar presencia y seguridad en los momentos en los que el equipo muestra grietas. No en vano llegó el llamado de la Selección Argentina.

El bloque defensivo pareciera estar bastante claro. Alguno podrá decir que Buffarini es un jugador que tiene ciertas limitas técnicas, sin embargo, lo compensa con el corazón y la intensidad en cada partido. Da la sensación de que Izquierdoz y Lopez van aceitando el funcionamiento y cada vez se entienden mejor, mientras que Emmanuel Más levantó su nivel. Hoy, el lateral, aporta soluciones y su titularidad pareciera no correr riesgo mas allá de que el retorno de Fabra esté a la vuelta de la esquina.

El nudo todavía sigue estando en la mitad de la cancha, la zona que hasta ahora arrojó mas deficit a la hora de la marca y el juego. Sin embargo, ayer contra San Lorenzo Alfaro encontró algunas respuestas en jugadores que todavía estaban en deuda, caso Reynoso y Villa. Ambos fueron los puntos mas altos de un equipo al que le urgía encontrar juego y verticalidad, y vs el ciclón, “Bebelo” y el colombiano lo aportaron. El doble cinco Marcone-Nandez llegó para quedarse y aporta ese equilibrio caracteristico de los equipos de Alfaro.

Nadie se atreve a discutir a Benedetto como 9 titular y emblema del equipo. Hoy todos pasan por alto que hace seis partidos no convierte, y esto se debe al credito que se ganó a fuerza de goles, entre los cuales se encuentran los que convirtió en las finales vs River. Detrás de él “Wanchope” abila, que se sabe como alternativa y que cuando le toca jugar, o suma goles (4 en la Superliga) o trabaja para el equipo.

Zarate si hoy alterna entre títular y suplente es porque el capitán de Boca levantó su nivel, pero sus cinco goles en la Suerpliga, sumados a las cuatro asistencias y a la verticalidad que aporta en el juego, son suficientes para que Alfaro lo considere como su carta mas peligrosa.

Tevez de a poco va mutando hacia modo Carlitos nuevamente. Con ciertas limitaciones físicas, es cierto, pero con semblante diferente desde la actitud y, cuentan algunas voces que están en el día a día con él, más armonioso y positivo en la intimidad del vestuario. Necesitaba un prueba de fuego como la que tuvo contra Defensa y Justicia para sentirse salvador y emblema nuevamente, y si a esto le sumamos que posiblemente sea su última Copa Libertadores, podemos encontrar argumentos para entender su motivación.
De esta manera, y pasando en limpio, Boca vuelve a mostrar signos vitales en el momento en el que arranca la Libertadores (no es casualidad), y si bien esto es algo positivo, el camino por recorrer todavía es largo.

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of