Las expectativas se renovaron tras las salida de Guillermo Barros Schelloto y la llegada de Gustavo Alfaro a la dirección técnica de Boca. Para muchos el vértigo y el “ataque constante” debían tomarse un descanso, por lo menos por un tiempo, para darle paso a un estrucutra un poco mas conservadora pero sobre todo las cosas que tenga ORDEN. Golpe abrupto de timón, pero necesario.
El ciclo Alfaro comenzó de manera oficial anoche en Mar del Plata vs Union, en el marco de un partido amistoso de verano, y la verdad es que la imagen del equipo fue pálida. Pareció mas una continuidad del ciclo anterior que un equipo con energía y expectativas renovadas: hubo descalabros defensivos generados por la falta de juego y tenencia en la mitad de la cancha, niveles individuales preocupantes (Pavon, Barrios, Tevez y Benedetto), y poco y nada en el ataque. Apenas un puñado de voluntades de la mano de los juveniles Weigandt y Capaldo respaldado luego por el ingreso de Reynoso sobre el final del encuentro que generó alguna pequeña inquietud en el rival.

El propio entrenador hizo una contundente autocrítica después del encuentro:

“Quedaron evidenciadas las cosas que nos faltan en lo futbolistico. En el primer tiempo nos faltó el manejo la pelota en la mitad de cancha, no le llegaba el balón ni a Tevez ni a Benedetto. Hubo desorden entre lineas, y eso hizo que el equipo esté partido y no esté bien defensivamente. Hubo cosas de conjunto que afectaron rendimientos individuales”

Sin embargo, mas allá de que algunos encendieron las alarmas de manera exagerada luego de esta derrota (Boca ya nos tiene acostumbrado a eso) esto sirve para tomar nota de los errores que no hay que repetir.  No hace falta preocuparse, más bien ocuparse; y   hay que reconocer también de donde viene este plantel, donde está y hacia donde va. Teniendo en cuenta este diagnóstico, sin correrse del eje, y con “Un poco de paciencia”, como pidió Tevez anoche, este equipo de Alfaro debe reconstruírse.

Argumentando lo anterior, no hay que perder de vista que este plantel recibió uno de los golpes mas fuertes de su historia, y reponerse de eso lleva tiempo, mas allá de que el reloj natural del hincha marque otra cosa. Ubicándonos en el presente, sólo diez días de trabajo parecieron insuficientes a la hora de aceitar sociedades como la de Izquierdoz-Alonso. Además, el 60 % del equipo que ayer fue de entrada posiblemente no sea el que arranque el torneo el 27/1 frente a Newell´s. Buffarini y Fabra parecieran ser los titulares, Ivan Marcone llega para ser caudillo de la mitad de la cancha, de Campuzano se espera juego y salida dinámica (algo que Boca hoy no tiene), y la llegada de un jugador que genere vértigo se puede dar en las proximas horas. Esto sumado a niveles individuales que obligatoriamente deben levantar, o caso contrario salir del equipo, hacen pensar que la de ayer no fue la verdadera cara del xeneize y que por delante hay una reconstrucción que hay que hacer lo mas rápido posible.

 

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