Faltan 8 dias para la Superfinal de Copa Libertadores la cual está enloqueciendo al pueblo argentino y es por eso que además de adentrarnos en el supuesto partido que se dará en el Monumental, es una forma de apaciguar las aguas y evitar una posible tormenta.

El futbol diría Dante Panzeri siempre será antiguo porque no es ciencia que pueda enseñarse y que cuanto más hay en juego, menos se juega. Bueno, esto pasará el próximo partido de Copa Libertadores: hay tanto en juego, que posiblemente todo lo previo que podamos analizar quedará en la nada misma porque el análisis se hará a medida que pasen los minutos en campo millonario.

¿Pero qué tal si jugamos un poco con el posible encuentro que se dé el sábado 24?

Agustín Rossi se ha ganado el pasaje a la Superfinal con las soberbias actuaciones que ha tenido a lo largo de esta competencia, y a pesar de los obstáculos (la llegada de Lampe y Andrada) el pibe de 23 años dió el presente en el partido más importante de la historia de Boca. Agustín ha sido clave para salir bicampeón con el xeneize y fue responsable para que el superclásico del domingo pasado haya terminado en empate. Rossi a pesar del hostigamiento incesante por parte de todos, debería ser sin dudas quien defienda los tres palos del arco xeneize. Pasa que los que escribimos o intentamos hablar de fútbol nos olvidamos que es un joven de tan solo 23 años y que está en el arco de uno de los equipos más importantes del mundo, cosa que si hacemos un repaso de la vida de Armani y de Andrada a esa edad, cada uno estaba en equipos que no es para desmerecer, pero si son de menor talla que Boca como por ejemplo: Deportivo Merlo en Franco y Arsenal para Esteban.

La defensa no ha tenido muchos inconvenientes en sus respectivos puestos, pero si se puede ver un bajo rendimiento de ya hace algunos meses de Leonardo Jara. Además el ex Estudiantes es un jugador que no aguanta los 90 minutos, ya que, siempre se lo ve con una molestia en el complemento. Sus displicentes actuaciones hoy lo dejan afuera de un partido tan importante porque en el banco espera Julio Buffarini, que no es descollante pero que cuando no puede aportar desde el juego, se entrega con otras cosas como garra/corazón y en los superclásicos terminan siendo clave estos condimentos.

El fútbol es el arte de lo imprevisto y cuando la espontaneidad es planificada lo espontaneo se termina acabando. Esto es tan real que duele. Pasó en cada partido que disputó Boca en esta Copa Libertadores: tanto Guillermo y Gustavo tuvieron que emplear la técnica de lo imprevisto por sobre todos los previstos. Hay un ejemplo muy claro: Gustavo en el partido de vuelta ante Palmeiras perdía 2-1 y de esa forma el xeneize seguía pasando. Pero el conjunto brasileño dominaba en todos los territorios y  es por eso que el DT tuvo que meter mano, ya que, la serie se puso muy difícil. El melli optó por poner a Benedetto, quien convirtió un extraordinario gol para obligar al puntero del Brasileirao, a convertir dos goles más.

Hay dos formas de cerrar un partido: una es convirtiendo un equipo en defensivo para cuidar un resultado y la otra es convertirlo completamente en ofensivo, incluyendo a un delantero. Con Palmeiras salió bien, en cambio, con River cuando el marcador fue dos veces favorable a Boca se debería haber convertido en un equipo que defienda el resultado e ir al Monumental con mas tranquilidad.

El mediocampo de River es inconmensurable y Boca deberá ser fuerte no solo desde el juego sino también desde lo mental. El xeneize tiene jugadores fluctuantes y ese 24 deberán estar más atentos y vivos que nunca. El partido se gana en detalles.

El medio del conjunto de La Ribera deberá ser un 60% quite y contención mientras que el otro 40% tendrá que ser de juego ¿Por qué este porcentaje? Facil: a veces el juego es fundamental pero en estos últimos planteos de Guillermo, la gestación y la creación de situaciones pasa a un segundo plano. Además sus dos delanteros tienen tantos recursos propios que solos crean situaciones de gol y no necesitan de asistidores.

Será importante que se tape el hueco de Gonzalo Martínez que hace lo que quiere cada vez que juega contra Boca. En la ida, Wilmar Barrios y Nandez ese doble cinco aceitado que le da equilibrio y son los mas regulares en este xeneize, supieron controlarlo muy bien al Pity, pero descuidaron a Enzo Pérez que ese día tuvo una tarde muy mala. Distinto será en Núñez que el cinco será Ponzio, que con esa libertad podrá manejar el medio a gusto y piaccere.

Cardona seria una pieza fructífera para este encuentro ¿Por qué? Porque es un experto en pelotas paradas y es bueno para los centros al vacío con mucha profundidad. ¿Cuál es una de las debilidades y de los déficits que tiene Armani? Las pelotas aéreas. La inclusión del colombiano en el once de arranque, será una cuestión para analizar de cara a lo que se viene el 24 de noviembre.

Hay un error en el análisis futbolístico porque se quiere analizar a un Boca creador, pero el xeneize no se preocupa en mejorar la zona de gestación. Y producto a este análisis, se le cae a un jugador como Pablo Pérez pero no se pone foco en que el número ocho necesita de otro conductor. Porque el es un gran lanzador y tiene un tinte distinto en espacios reducidos pero no conduce ni tiene explosión, entonces es de los jugadores que más expuestos quedan en este esquema que presenta Barros Schelloto.

Guillermo debe planificar una final de 120 minutos, por eso es que Gago (por inactividad), Tévez (Por edad) y Benedetto (por su reciente lesión) deberían formar parte de los suplentes e ingresar si el partido los necesita o la transición del encuentro lo amerita. El delantero es Wanchope quien hace un trabajo extremadamente bueno de espaldas y cansa insaciablemente a los centrales que tenga en frente. Y Ramón necesita a alguien desequilibrante y que le haga llegar la pelota limpia, porque sus características son muy distintas a las de Darío Ismael que además de ser goleador es creador. Por lo tanto, Zarate o Villa se rifan un puesto en el once inicial para formar parte de la zona ofensiva xeneize que irá a definir la serie de Copa.

 

River es un equipo colectivo y Boca es un poderío individual. Los dos son merecedores finalistas de la Libertadores con características diferentes y muy marcadas, ambos pelean el partido más importante de la historia. Schelloto o Gallardo. Millonarios o Xeneizes. Para incentivar la ansiedad, faltan 8 días y 198 horas. El 24 se sabrá si gana la asociación colectiva o las ventajas de las individualidades. Aguanten corazones…

 

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