Se vivió una noche mágica en La Bombonera: Antes de los goles  del xeneize La Boca era una fiesta, pero cuando llegó el doblete del Pipa Benedetto, todo se descontroló.

La historia cambió cuando Darío Ismael entró los últimos 20 minutos del partido y convirtió en la Semifinal de Copa Libertadores.

Llegó el primero y el clima se alborotó, pero cuando llegó el segundo la gente se desesperó. Pero la desesperación no solo fue de los aficionados sino que el propio plantel se enloqueció. El festejo fue al unísono: Todos eran el Pipa Benedetto. Uno de los que más gritó el gol fue Cristian Pavón y reaccionó de una forma muy particular, ya que, se colgó de la platea preferencial y golpeó fuertemente el techo de los bancos de suplentes. Quien se encargó de gastarlo a kichan, fue su hermano que le dedicó una divertida historia en Instagram.

¡Mirala!

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