Lo dijo Guillermo Barros Schelloto en la conferencia de prensa post partido: “Hay que festejar, pero con mesura, porque el objetivo principal que es llegar a la final todavía no se cumplió”.

la lectura es totalmente correcta y acertada de parte del DT de Boca. Aunque tambien es real que es dificil no dejarse llevar por la algarabía que genera este resultado, y sobre todo por la manera en la que se dió el tramite del partido, con un desenlance para el infarto.

Lo cierto es que Boca ayer consiguió el 50% de la clasificación a la final de la Copa, y tendrá que ir a buscar el otro cincuenta a San Pablo la semana que viene. El escenario de la serie, a priori, se presenta igual a lo que pasó con Cruzeiro en los cuartos de final: 2-0 a favor de local con el arco en cero y un plantel disponible para la vuelta.

Las estadisticas del xeneize, jugando de visitante en esta copa, tiene su lado positivo pero tambien el negativo. Arrancando por lo mas flojo, apenas pudo ganar sólo un partido jugando fuera de casa y fue versus Libertad de Paraguay en un aplastante 4-2 por los octavos final. El resto fueron todos empates: 0-0 vs Alianza, 1-1 vs Palmeras, 1-1 vs Junior y 1-1 tambien en Belo Horizonte vs Cruzeiro. Es decir, mirando el vaso medio lleno, el equipo de Schelloto NO PERDIÓ NUNCA EN ESA CONDICIÓN.

Además, salvo el empate en cero contra Alianza Lima en el partido del debut de la copa, Boca convirtió por lo menos un gol en todos los partidos que jugó lejos de casa. Un tanto en San Pablo, teniendo en cuenta la regla del gol de visitante, casi que sella la clasificación. Y si a esto le sumamos la racha histórica en Brasil el panorama mejora: Desde el 2000 para acá Boca ganó 9 de 11 series que defiinió en tierras cariocas. A seguir estirando la racha.

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