Boca vivió el empate como un triunfo, porque parecía un resultado irremontable y de repente pasó el Xeneize de un 0-2 a un 2-2.

La realidad y el presente futbolístico de Boca es malo, muy malo. Así y todo el conjunto de La Ribera aprovechó esta oportunidad para seguir prendido en la Superliga.

El partido lo pierde Eduardo Coudet y lo gana la inteligencia de Guillermo en los cambios. Además, triunfa en el Cilindro la tranquilidad de los propios jugadores que crearon sus propios recursos, para ser incidentes en el arco rival.

La inserción en el equipo visitante de Sebastián Villa fue determinante una vez más, ya que, con su velocidad descabellada convirtió al equipo en uno más veloz e insistidor.

En la cancha entran 11, pero entre ellos la inclusión de este joven de 22 años debe ser un hecho: Boca con Sebastián en cancha es más peligroso y aterrador.

Faltó el conector del mediocampo para con los de arriba; Peruzzi no fue el mismo que con Colon que además de marcar llegaba al ataque y Pavon que lejos está de ser ese que logró la convocatoria al mundial de Rusia.

La zona de gestación en el día de hoy fue lamentable, pero tanto Villa como Wanchope se la rebuscaron para encontrar el gol que Boca necesitaba en el Cilindro de Avellaneda.

Tras la insistencia del equipo Xeneize, llega el empate impensado y el final del cotejo fue todo del Bicampeón.

Una frase repetitiva: que el árbol no tape el bosque, porque la actualidad de Boca es mala, muy, pero así y todo los resultados le siguen dando vida. Semifinalista y pelea el tricampeonato. Nunca den por muerto a Boca porque sería un gravísimo error.

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